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¿Puede acercar el iPad a Internet y a las nuevas tecnologías a las personas mayores?

Articulo rescatado desde Applesfera


El otro día me encontré con el vídeo que acompaña esta entrada navegando por Internet, y me hizo reflexionar bastante sobre la capacidad del iPad para acercar Internet a las personas mayores. Bueno, quien dice Internet, quiere decir las nuevas tecnologías en general, porque estoy convencido que muchas personas mayores no han tenido un reproductor mp3 en sus manos, ni un lector de libros electrónico, ni muchas cosas de las que ofrece el iPad. Ya hemos visto que en niños pequeños funciona, ¿Pasaría lo mismo con las personas mayores? ¿Encontrarán el iPad fácil de utilizar y adecuado para sus necesidades?

No sé cómo será en otros países, pero en España hay una brecha digital entre los mayores de 65 años y las nuevas tecnologías. Si nos fiamos de las estadísticas, según la encuesta de ine 2009 parece que el porcentaje de personas mayores de 65 que han accedido alguna vez a internet es del 13,4 por ciento, y sólo un 19,4 por ciento afirman haber utilizado alguna vez un ordenador. Eso sí, el 64,8% afirman utilizar teléfono móvil, así que no todo está perdido.

Uso de nuevas tecnologias por edades encuesta ine 2009

La verdad es que no hago más que pensar en cómo Nintendo posicionó el juego Brain Training en España, utilizando a Amparo Baró en los anuncios jugando para ejercitar el cerebro. Me gustaría saber si la imagen de Amparo como jugadora contribuyó a las ventas de Brain Training entre las personas mayores, tanto comprado por ellos mismos o ofrecido como regalo para ayudarles a mantenerse ágiles mentalmente. Supongamos que tuvo cierto éxito entre las personas mayores (una pena no contar con estadísticas al respecto, pese a haberlas buscado en Internet). ¿Tendría éxito Apple si hiciera una campaña de ventas similar para posicionar el iPad entre las personas mayores? Con los datos anteriores se me antoja algo difícil.

Llevo cierto tiempo pensando si un libro electrónico sería un buen regalo para mi madre. Tiene 82 años y le encanta leer. Me echa un poco para atrás el tema del contraste, y de si realmente encontrará cómoda para su vista la tinta electrónica. Pero lo que realmente me da más miedo es si sabrá utilizar el mismo. El iPad tiene todavía más cosas y funciones, lo cual no sé si es bueno o malo. Bueno, porque podría ver las fotos de la familia o acceder a internet (cosa que no ha hecho nunca), leer el periódico y sus libros en el mismo. Pero será malo si sirve para aumentar la complejidad y la curva de aprendizaje. Los contenidos podría agregárselos yo, para que no tenga que preocuparse de sincronizarlo o de adquirirlos, así que ese problema no lo tendría. Pero seguro que se encontraría con otros.

En fin, estoy deseando dejarle jugar con un iPad y ver qué opina. A lo mejor me sorprende tanto como la señora del vídeo.

Fuente: Applesfera

Tercera Edad, una oportunidad

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El aumento en la esperanza de vida ha provocado que cada vez haya más personas sobre los 65 años activas y con energía. La industria inmobiliaria aún no se hace cargo de este grupo.

Las poblaciones son intrínsicamente inestables y sujetas a cambios repentinos y agudos. A modo de ejemplo, está el aumento muy rápido del número de gente de la llamada ‘tercera edad’. Con la esperanza de vida cada vez mayor, crece el grupo de personas entre los 65 y 85 años (aproximadamente) que son válidas, es decir, están con plenas facultades físicas y mentales.

En los llamados países desarrollados, las inmobiliarias y constructoras, así como los promotores y gestores, fijan sus miradas cada vez más en este nicho y buscan ese filón entre la población jubilada que no precisa asistencia. ¿Qué busca esa gente?, ¿Qué es lo que necesita?, ¿Cómo pueden pagar?, ¿Cuáles son los deseos, necesidades y valores de los mayores?, ¿Hay un solo grupo de personas mayores o varios que tienen diferentes expectativas, necesidades, valores y satisfacciones?

En Europa, el tema es un negocio que crece a ritmos del 10%. Sólo en 2003 la facturación por este ítem fue de 1.750 millones de euros. Por otro lado, en Estados Unidos cada vez son menos quienes jubilan al cumplir los 65 años. Desde los años ‘80 a nuestros días, se ha duplicado el número.

Varios elementos influyen en este cambio, pero la razón de fondo —según el libro “Microtrends” de M. Penn y K. Sálense—, es que a estas personas les gusta trabajar. Esta tendencia está teniendo un gran impacto. De partida, está ampliando la fuerza laboral, y también ha influido en la forma de hacer política y de entender la sociedad. Hoy equipos interdisciplinarios conformados por arquitectos, urbanistas, diseñadores, ingenieros, gerontólogos, médicos, economistas, psicólogos y sociólogos, entre otros, se unen para mejorar la calidad de vida de este importante grupo etáreo.

Y es que hay que cambiar el escenario actual. Por estos días, las sociedades se preocupan por extender la vida, pero sin darle un lugar adecuado a los adultos mayores dentro de dichas sociedades ya envejecidas. El problema es cómo se enfrentarán ellas mismas, en pocos años más, a los adultos mayores del futuro próximo. Hoy ya se habla de la cuarta edad, siendo el grupo que conforma a las personas de 85 años hacia arriba.

La necesidad de una ciudad amable

Se debe proponer una ciudad pensada para acoger efectivamente a las personas mayores, sin barreras arquitectónicas. Una ciudad adaptada e integrada a ellas, con una convivencia intergeneracional.

En este mismo sentido, los planes urbanísticos deberán tener en cuenta la accesibilidad física a los espacios públicos, mediante la adecuación de recorridos peatonales, así como la existencia de un buen diseño mobiliario urbano y de un transporte accesible, para que los adultos mayores puedan seguir integrados en las comunidades sin riesgos, realizando con autonomía sus actividades.

Con su proyecto, el arquitecto y el urbanista desarrollan un papel pedagógico. Es necesario no perder de vista que la ciudad se diseña para un grupo de personas con necesidades singulares, no son sólo personas con discapacidades. Nadie considera a un niño o a una embarazada como un discapacitado, sino que son sujetos con necesidades especiales. Debemos diseñar en base a las capacidades de cada grupo etáreo, con lo que pueden y no con lo que no pueden hacer.

Y es que una vivienda con obstáculos físicos, una ciudad intransitable, aunque en escalas arquitectónicas diversas, son formas análogas de exclusión. Como alternativa a una ‘casa de reposo’, surgen los espacios urbanos y las viviendas tutelares, donde es el entorno espacial el que protege al adulto mayor. Se trata de espacios diseñados para recibir todo el equipamiento asistencial necesario, de forma tal que el adulto mayor sienta que está habitando su propia casa o jardín.

Lo que se busca es brindarle un espacio que lo contenga, lo comprenda y proteja. Además, al responder arquitectónicamente a este segmento de la sociedad, los beneficios se hacen extensibles a todas las personas con algún problema de movilidad, las que podrán participar de un hábitat integral de desarrollo comunitario.

Una oportunidad de negocio inmobiliario

Se debe considerar esta propuesta al diseñar ciudades, barrios, loteos, balnearios y comunas, como una oportunidad. Hay que tener una visión de negocios. Socialmente existe una tendencia a aislar los espacios destinados al adulto mayor activo, error recurrente dado que es una persona que aprovecha y agradece la comunicación con el exterior, y es parte de las relaciones sociales en toda escala humana. Se estima que en Chile el 13,4% de la población adulta mayor vive sola, según lo indicado por el Censo 2002.

Hay empresarios capaces de hacer una lectura a esta nueva tercera edad. Existe un proceso de cambio en la conducta desde nuestros abuelos, los abuelos actuales y los que vamos hacia allá, a parte de los que llegarán después de mi generación. Recordemos que el cambio es lo único constante.

Hoy tenemos la oportunidad de pensar este escenario social real como una conveniencia de negocio inmobiliario, creando un espacio urbano que considere a las personas de la tercera edad. Así como se desarrollan balnearios de segunda vivienda completos, como grandes condominios, y se ejecutan barrios nuevos (como Colina y Pudahuel en Santiago), por qué no mirar hacia esta demanda cada día en aumento de servicios adecuados.

Si analizamos los censos del INE, el comportamiento de la demografía, los cambios de hábito y costumbres de la sociedad, podremos concluir que existe esa oportunidad. Yo al menos, como arquitecto y urbanista, comenzaré a evaluar la posibilidad de desarrollar un proyecto que me acoja cuando llegue la necesidad (y no me falta mucho). Le invito a ello.

*articulo rescatado del blog  http://www.cadizarquitecto.cl

Juegos de realidad Virtual para la tercera edad

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Desde el sitio español Estaraldia.es les presentamos el siguiente articulo…
Un estudioso de la Universidad de Texas planea diseñar videojuegos de uso terapéutico para mejorar la vida de los mayores de 65 años.

Mihai Nadjn, un ingeniero de 68 años de la Universidad de Texas experto en gráficos computarizados, es el líder y auténtico “alma mater” de un proyecto de investigación que pretende diseñar videojuegos y ambientes de realidad virtual dedicados a mantener las capacidades cognitivas, físicas y de anticipación de los ancianos en los próximos años.

Así, mediante entornos de realidad virtual recreados gracias a un casco y unos sensores dactilares, los mayores podrían jugar al golf o al tenis, hacer natación o incluso practicar el boxeo sin salir de su habitación. Experiencias similares, como el juego virtual “Brian Age”, que ha sido testeado en Japón, han sido todo un éxito.

El proyecto liderado por Nadjn se llama Seneludens acaba de finalizar su fase de recopilación de datos, basada en la actividad sensorial e incluso en las secreciones de saliva –según el estudio, indicador del grado de reacción a estímulos externos-. Una de las aplicaciones más palpables de este tipo de experiencias es el tratamiento del Alzheimer, cuyos efectos son objetivo prioritario de la investigación de no pocos científicos, que buscan atajar no sólo su sintomatología, sino frenar sus efectos en la medida de lo posible.

Fuente: Estaraldia.es

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