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Mayores de 60 que siguen trabajando requieren ser proactivos y flexibles

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La tendencia de trabajar después de jubilar impulsa cada vez más a los mayores a estar actualizados respecto de las nuevas tecnologías y a desarrollar la capacidad de integrar redes sociales y contactos.
Cada vez es más común que cuando se acerca la hora de jubilar los adultos mayores opten por continuar trabajando, ya sea por obtener una mejor jubilación o porque simplemente el trabajo les llena una parte importante de su vida.

Es el caso de Adriana Rodríguez (72 años), que desde hace casi 30 años trabaja en la imprenta Comercial Gráfica Millantue. “Yo me formé en esta empresa, partí como contadora y desde hace unos años me ofrecieron ser jefa de producción. No sabía tanto del tema y me costó adaptarme, porque algunos me miraban con recelo, pero supe incorporarme bien y fui poniéndome más firme para supervisar el trabajo de hombres y mujeres más jóvenes que yo. Además, mi jefe me dio todo el respaldo”, cuenta.

Como Adriana, poco más de 556 mil adultos mayores en Chile tienen un trabajo remunerado, según la última encuesta Casen. Además, la reciente Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida en la Vejez, de la U. Católica y la Caja de Compensación Los Andes, detalla que el 43% de los trabajadores de la tercera edad son hombres y el 17% mujeres.

Adultos vigentes

“A los 60 o 65 años un trabajador está en pleno potencial. Algunos puede que quieran retirarse, pero cada vez observamos la tendencia de permanecer empleados”, asegura Eduardo Olguín, consultor de Recursos Humanos de Newfield y docente de la U. Chile.
Según el especialista, una habilidad que tienen que desarrollar los adultos mayores es la capacidad de integrar su propia experiencia con las ideas de las nuevas generaciones, de manera de ser flexibles al implementar nuevas formas de hacer las cosas. Asimismo, deben desarrollar la tolerancia y la empatía, ya que “en algunos casos, la organización los quiere sacar cuando empiezan con discursos rígidos”.

Gerda Veas (60), que trabaja hace 16 años en el Departamento Técnico de la Junji, comenta que aprender los códigos de los colegas más jóvenes es muy importante. “Es común que al principio llegan tratándote de usted, con excesivo respeto, pero después se dan cuenta de que hacemos un equipo donde todos estamos a la par”.

Según Olguín, los adultos mayores tienen un gran potencial como mentores o entrenadores. “Un aporte de los mayores de 65, que no poseen los más jóvenes, es la gran experiencia acumulada, que en una empresa puede servir para formar personal”.

La directora del Senama, Paula Forttes, recalca que uno de los aspectos más importantes es la alfabetización digital. “Las nuevas tecnologías representan un desafío para los adultos mayores, lo que tiene que ver con la inclusión, el acceso a la información y la vinculación con otros grupos etarios”.

El uso del computador fue justamente lo que más le costó a Aliro Vera (86), del Departamento de Cultura de la Municipalidad de Maipú. “Seguí un curso para usar los programas, mandar mails y ocupar internet, que ahora entiendo que es fundamental, pero reconozco que me costó entender su lógica”, confiesa.

Para Federico Dürr, gerente general de Laborum, también es importante que los adultos mayores sean dinámicos y proactivos. Que no esperen que venga otro a decirles lo que tienen que hacer, sino que se esfuercen por desarrollar nuevos conceptos y proyectos y que, además, aporten con la capacidad de integrar redes sociales y contactos.

Menos estrés

Un reciente estudio de la U. de Michigan afirma que los trabajadores de avanzada edad se estresan menos que los jóvenes. La investigación consideró a más de 1.500 participantes de entre 53 y 83 años.

Los resultados indican que sólo el 2 por ciento de los empleados declaró que su trabajo interfirió con su vida personal. Para el autor del estudio, el doctor Carrie Bulger, la razón obedece a que después de los 60 los empleados tienen menos obligaciones familiares que atender después del trabajo.

Federico Dürr

Gerente general de Laborum

“Los adultos mayores son trabajadores más caros, pero si saben enfrentar la complejidad, mantenerse activos y al día en la tecnología, pueden mantener elevados ingresos”.

Eduardo Olguín

Consultor laboral

“Ellos tienen la capacidad de integrar distintas disciplinas, ya que generalmente han pasado por muchos departamentos de la organización y tienen la mirada de marketing, la productiva y la del proceso en general”.

FUERZA LABORAL

El 28% de los adultos mayores señala haber realizado un trabajo remunerado el último mes, según una encuesta de la UC.

Fuente: Diario El Mercurio

Edición Lunes 28 de Mayo de 2008

Cuerpo A sección Vida y Salud

Periodista: Carolina Disegni Gili

Tercera Edad, una oportunidad

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El aumento en la esperanza de vida ha provocado que cada vez haya más personas sobre los 65 años activas y con energía. La industria inmobiliaria aún no se hace cargo de este grupo.

Las poblaciones son intrínsicamente inestables y sujetas a cambios repentinos y agudos. A modo de ejemplo, está el aumento muy rápido del número de gente de la llamada ‘tercera edad’. Con la esperanza de vida cada vez mayor, crece el grupo de personas entre los 65 y 85 años (aproximadamente) que son válidas, es decir, están con plenas facultades físicas y mentales.

En los llamados países desarrollados, las inmobiliarias y constructoras, así como los promotores y gestores, fijan sus miradas cada vez más en este nicho y buscan ese filón entre la población jubilada que no precisa asistencia. ¿Qué busca esa gente?, ¿Qué es lo que necesita?, ¿Cómo pueden pagar?, ¿Cuáles son los deseos, necesidades y valores de los mayores?, ¿Hay un solo grupo de personas mayores o varios que tienen diferentes expectativas, necesidades, valores y satisfacciones?

En Europa, el tema es un negocio que crece a ritmos del 10%. Sólo en 2003 la facturación por este ítem fue de 1.750 millones de euros. Por otro lado, en Estados Unidos cada vez son menos quienes jubilan al cumplir los 65 años. Desde los años ‘80 a nuestros días, se ha duplicado el número.

Varios elementos influyen en este cambio, pero la razón de fondo —según el libro “Microtrends” de M. Penn y K. Sálense—, es que a estas personas les gusta trabajar. Esta tendencia está teniendo un gran impacto. De partida, está ampliando la fuerza laboral, y también ha influido en la forma de hacer política y de entender la sociedad. Hoy equipos interdisciplinarios conformados por arquitectos, urbanistas, diseñadores, ingenieros, gerontólogos, médicos, economistas, psicólogos y sociólogos, entre otros, se unen para mejorar la calidad de vida de este importante grupo etáreo.

Y es que hay que cambiar el escenario actual. Por estos días, las sociedades se preocupan por extender la vida, pero sin darle un lugar adecuado a los adultos mayores dentro de dichas sociedades ya envejecidas. El problema es cómo se enfrentarán ellas mismas, en pocos años más, a los adultos mayores del futuro próximo. Hoy ya se habla de la cuarta edad, siendo el grupo que conforma a las personas de 85 años hacia arriba.

La necesidad de una ciudad amable

Se debe proponer una ciudad pensada para acoger efectivamente a las personas mayores, sin barreras arquitectónicas. Una ciudad adaptada e integrada a ellas, con una convivencia intergeneracional.

En este mismo sentido, los planes urbanísticos deberán tener en cuenta la accesibilidad física a los espacios públicos, mediante la adecuación de recorridos peatonales, así como la existencia de un buen diseño mobiliario urbano y de un transporte accesible, para que los adultos mayores puedan seguir integrados en las comunidades sin riesgos, realizando con autonomía sus actividades.

Con su proyecto, el arquitecto y el urbanista desarrollan un papel pedagógico. Es necesario no perder de vista que la ciudad se diseña para un grupo de personas con necesidades singulares, no son sólo personas con discapacidades. Nadie considera a un niño o a una embarazada como un discapacitado, sino que son sujetos con necesidades especiales. Debemos diseñar en base a las capacidades de cada grupo etáreo, con lo que pueden y no con lo que no pueden hacer.

Y es que una vivienda con obstáculos físicos, una ciudad intransitable, aunque en escalas arquitectónicas diversas, son formas análogas de exclusión. Como alternativa a una ‘casa de reposo’, surgen los espacios urbanos y las viviendas tutelares, donde es el entorno espacial el que protege al adulto mayor. Se trata de espacios diseñados para recibir todo el equipamiento asistencial necesario, de forma tal que el adulto mayor sienta que está habitando su propia casa o jardín.

Lo que se busca es brindarle un espacio que lo contenga, lo comprenda y proteja. Además, al responder arquitectónicamente a este segmento de la sociedad, los beneficios se hacen extensibles a todas las personas con algún problema de movilidad, las que podrán participar de un hábitat integral de desarrollo comunitario.

Una oportunidad de negocio inmobiliario

Se debe considerar esta propuesta al diseñar ciudades, barrios, loteos, balnearios y comunas, como una oportunidad. Hay que tener una visión de negocios. Socialmente existe una tendencia a aislar los espacios destinados al adulto mayor activo, error recurrente dado que es una persona que aprovecha y agradece la comunicación con el exterior, y es parte de las relaciones sociales en toda escala humana. Se estima que en Chile el 13,4% de la población adulta mayor vive sola, según lo indicado por el Censo 2002.

Hay empresarios capaces de hacer una lectura a esta nueva tercera edad. Existe un proceso de cambio en la conducta desde nuestros abuelos, los abuelos actuales y los que vamos hacia allá, a parte de los que llegarán después de mi generación. Recordemos que el cambio es lo único constante.

Hoy tenemos la oportunidad de pensar este escenario social real como una conveniencia de negocio inmobiliario, creando un espacio urbano que considere a las personas de la tercera edad. Así como se desarrollan balnearios de segunda vivienda completos, como grandes condominios, y se ejecutan barrios nuevos (como Colina y Pudahuel en Santiago), por qué no mirar hacia esta demanda cada día en aumento de servicios adecuados.

Si analizamos los censos del INE, el comportamiento de la demografía, los cambios de hábito y costumbres de la sociedad, podremos concluir que existe esa oportunidad. Yo al menos, como arquitecto y urbanista, comenzaré a evaluar la posibilidad de desarrollar un proyecto que me acoja cuando llegue la necesidad (y no me falta mucho). Le invito a ello.

*articulo rescatado del blog  http://www.cadizarquitecto.cl

Juegos de realidad Virtual para la tercera edad

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Desde el sitio español Estaraldia.es les presentamos el siguiente articulo…
Un estudioso de la Universidad de Texas planea diseñar videojuegos de uso terapéutico para mejorar la vida de los mayores de 65 años.

Mihai Nadjn, un ingeniero de 68 años de la Universidad de Texas experto en gráficos computarizados, es el líder y auténtico “alma mater” de un proyecto de investigación que pretende diseñar videojuegos y ambientes de realidad virtual dedicados a mantener las capacidades cognitivas, físicas y de anticipación de los ancianos en los próximos años.

Así, mediante entornos de realidad virtual recreados gracias a un casco y unos sensores dactilares, los mayores podrían jugar al golf o al tenis, hacer natación o incluso practicar el boxeo sin salir de su habitación. Experiencias similares, como el juego virtual “Brian Age”, que ha sido testeado en Japón, han sido todo un éxito.

El proyecto liderado por Nadjn se llama Seneludens acaba de finalizar su fase de recopilación de datos, basada en la actividad sensorial e incluso en las secreciones de saliva –según el estudio, indicador del grado de reacción a estímulos externos-. Una de las aplicaciones más palpables de este tipo de experiencias es el tratamiento del Alzheimer, cuyos efectos son objetivo prioritario de la investigación de no pocos científicos, que buscan atajar no sólo su sintomatología, sino frenar sus efectos en la medida de lo posible.

Fuente: Estaraldia.es

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